Esta historia/cuento, debe ser leída/o teniendo en cuenta el método de publicación blogger; es decir, que la parte primera irá quedando en último lugar y se verán las últimas publicaciones en la parte superior del blog. Se recomienda bajar o recurrir a los hipervínculos laterales para seguir un correcto orden de lectura.

Esto NO es una historia de amor, es una historia sobre amor, lo cual es sumamente distinto. Las historias de amor son feas, repulsivas y patéticas, esto es otra cosa.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, principalmente con vos, indie inmundo.


La nenafante


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T - Part VIII


Se recomienda leer primero la entrada que está por debajo (U. Part VII)



Estoy harta, cada día es un suplicio, no sé cuanto más podré llegar a tolerar; no pienso en nada que no sea acabar con esto. Pero acabar, poner un punto final, terminar, concluir, cesar; son cosas que parecen imposibles sin desprenderme de una de las partes (o de ambas) que tiran constantemente de los brazos de mis sentimientos.

En su cabeza, en mi cabeza, se arremolinaban pensamientos que apuntaban a la desesperación. Pero qué digo, si estaba sumergida, empapada y a punto de ahogarme en desesperación.

Ni la creatividad innata le/me tiraba una punta. Y pensar que ya había aceptado que para vivir de lo suyo/mío tenía que ser infeliz. Es que solo se crean cosas que valen la pena en los verdaderos momentos de crisis. ¡Y vaya si ese lo era!

Pero sin embargo a mi/su mente sólo venían imágenes de sangre, dolor y sufrimiento impregnados de rencor. Ella/Yo…yo no iba a renunciar a él. No lo hice, o sí lo hice, pero no como ellos querían. No me podía hacer la cabeza de una vida próspera sin sus dedos en el hueco que se esconde entre los míos. No concebía tampoco la vida dividida en dos, mintiendo, mintiendo, mintiéndome a mi misma.

No era feliz así.

Y la gillette que reposaba entre el colchón y el elástico de la cama resultaba tan mediocre. Después de todo nací artista, eso decían ellos, así que mi muerte no podía ser una más. Siempre manejándome en los parámetros de lo conceptual, que solo él logró entender por completo; planeé mi muerte, dulces lagrimas me acariciaban el rostro cada vez que pensaba en morir, en acabar, poner un punto final, terminar, concluir, cesar…de respirar, de reír y llorar. Irme.

Y ahí todo resulto tan claro que hasta sonreí con la imagen mental que se dibujaba en mis retinas, y reí, reí fuerte mientras lloraba histérica luego de plasmarla. Mi mayor obra, una para él, para que nos recordara, para que me entendiera. Y otra para mí, para cortar con todo, con todos.

U – Part VII


Se recomienda leer primero la entrada que está por debajo (C. Part VI)



“Frases de Juan Salvador Gaviota”, rezaba el título de la hoja del anotador que había quedado a la vista.



- Nuevos horizontes, nuevos pensamientos, nuevas preguntas. ¿Por qué tan pocas gaviotas? ¡El paraíso debería estar lleno de gaviotas!

- La mayoría de nosotros progresamos con mucha lentitud. Pasamos de un mundo a otro casi exactamente igual, olvidando en seguida de dónde habíamos venido, sin preocuparnos hacia dónde íbamos, viviendo sólo el momento presente.

- El cielo no es un lugar ni un tiempo, el cielo consiste en ser perfecto.

- Las gaviotas que desprecian la perfección por el gusto de viajar, no llegan a ninguna parte, y lo hacen lentamente. Las que se olvidan de viajar por alcanzar la perfección, llegan a todas partes y al instante.

- El secreto era saber que su verdadera naturaleza vivía, con la perfección de un número no escrito, simultáneamente en cualquier lugar del espacio y del tiempo.

- Están a mil kilómetros del cielo. ¡Y tú dices que quieres mostrarles el cielo desde donde están paradas!

- Si nuestra amistad depende de cosas como el espacio y el tiempo, entonces, cunado por fin superemos el espacio y el tiempo habremos destruido nuestra propia hermandad! Pero supera el espacio, y nos quedará sólo un Aquí. Supera el tiempo, y nos quedará sólo un Ahora. Y entre el Aquí y el Ahora, ¿no crees que podremos volver a vernos un par de veces?

- La única ley verdadera es aquella que conduce la libertad –dijo Juan-. No hay otra.

- ¿Por qué será que no hay nada más difícil que demostrarle a un pájaro que es libre, y que lo puede probar por sí mismo si sólo se pasara un rato practicando?

- Lo que necesitas es seguir encontrándote a ti mimo, un poco más cada día; a ese verdadero e ilimitado Pedro Gaviota.

- …y todo vuestro cuerpo, de extremo a extremo del ala, no es más que vuestro propio pensamiento.



Y a continuación, con una letra rígida y agresiva se leía:


Alguien que le diga a Juan Salvador Gaviota que me disculpe, que cambié de opinión, que no quiero aprender a volar. Que prefiero vivir para comer, desplazándome toscamente como una gaviota normal debe hacer.

Que me cansé de tener miedo de usar rimmel. De correr en contra de los que me rodean, o que algunos se limiten verme correr como una estúpida hacia un camino (sabido) sin salida.

Me cansé Juan Salvador. Me cansé.



C - Part VI

Se recomienda leer primero la entrada que está por debajo (T. Part V)


Ella se había quedado callada, y él la miraba de reojo. La veía pensativa, la veía hermosa, suave, desnuda y relajada; aunque sin aceptarlo, sabía que en su interior ella amasaba una bola de nervios y preguntas que quería vomitar y no se permitía hacerlo.
Con las yemas de sus dedos le acaricio la cara, dio un par de vueltas al contorno de sus labios y bajó por su cuello largo y delicado. Dibujó el contorno de sus senos, y dio un beso al espacio que descansaba entre medio de ambos, subió hasta el huequito que se formaba entre sus clavículas y terminó posando sus labios en los de ella. Abrió los ojos y la miró, ella también lo observaba, nostálgica y tranquilamente. Una sonrisa se movió entre sus bocas, y una lágrima se suicidó entre las pestañas pintadas de azul.
Se acurrucaron el uno junto al otro, en esa cama que siempre les daba la bienvenida, en esa almohada que invitaba al sueño de ella y lograba disipar todas sus preocupaciones para que pudiera descansar.
Hacía varias noches que no podía dormir, y se la pasaba dando vueltas entre gotas que llovían de sus ojos, humedeciendo las sábanas. Apretando su cara contra el colchón cada vez q un suspiro, un gemido demasiado fuerte amenazaba con salir de sus entrañas.
Pero ahora estaba tranquila, descansaba junto a quien amaba, en un rincón olvidado de su mundo. El extremo más recóndito y secreto de su segunda vida. Al que solo dos tenían acceso. Era su amor y conexión llevados al extremo, como nunca nadie los vería brillar. Tal vez, de todos modos, nunca nadie estaría preparado para ver tal fulgor de entendimiento y pasión; en realidad, nunca nadie lo estará.

Todos se jactaban, todos aquellos que gustaban de verles juntos y no osaban hacer caso omiso a su presencia, de que eran una pareja con una luz especial; tenían un modo de compartirlo todo que generaba envidia, inclusive, envidia sana, rodeada de la dicha que ellos contagiaban sin querer.

Tener dos mundos separados era una tarea difícil de llevar, principalmente por la polaridad extrema de las pretensiones que cada uno exigía. Era necesario para ella cargar con dos disfraces, uno para cada mundo. En un principio era uno solo, para agradar a la vista de sus padres, para que vieran lo que deseaban a ver; no precisamente a él. Pero más adelante, se hizo necesario cargar con un segundo traje, uno que permitiera ocultar la actitud de su familia a los ojos de quien la hacía tan feliz. No quería lastimarlo, no quería que la actitud que él tenía para con ella se modificara con el peso que confiere saber la verdad mas dolorosa.

Pero cómo hacer para que no se contaminen un mundo del otro, la incomodidad de fingir ante sus padres con la euforia que se le impregnaba de cada día vivido. Cómo borrar el dolor, la angustia y las marcas que dejan las lágrimas derramadas por la noche, al llegar al refugio donde él la aguardaba. Cómo tener una vida juntando ambos extremos.

El límite de tolerancia estaba cerca, su cuerpo no soportaba más estar sumergido en una bipolaridad constante y forzada por ella misma. La confusión la amenazaba, como la posibilidad de despertarse a la mitad de la noche y no saber distinguir en qué mundo se está, y qué nombre gritar para que venga corriendo a abrazarnos para librarnos de ese sueño malo que se empeña en dejar una imagen grabada en el lado interno de nuestros párpados.
Lo que empezó siendo el rescate de la monotonía, de lo “moralmente adecuado”, terminó por imponer nuevas exigencias y generar complicaciones, que comenzaron a opacar el resplandor de su armonía como pareja.

T - Part V

Se recomienda leer primero la entrada que está por debajo (S. Part IV)



Dos mundos separados, él no sabe nada, sus padres no saben nada; soportar la tensión de cargar con dos realidades opuestas cuyos extremos no deben tocarse, vale la pena, eso creía ella, aunque tampoco sabe nada.

Llegó tarde otra vez, nadie notó que en lugar de ser las 6.40 eran las 7.35. Aún tenía las mejillas y la nariz rojos de los golpes del viento helado, pero sus labios seguían calientes, y saboreaba ese último beso contra el paladar.

Corrió a la computadora y escribió. Primero sin hacerse cargo, luego, sin poder evitar el hacerse cargo.



Cómo decir que las casualidades existen señores, si ya no puedo ni mencionarlas en voz alta, si ya no hay atisbo que me permita dudar de su falta de existencia; si con hablar en códigos no hago más que aclararme a mi misma, que no hay reglas absurdas que rijan nuestras vidas. Y no es que todo esté dado, pero que hay puntos que marcados en nuestro camino ya están.

Y este es el caso, esta es la razón que confirma mi teoría, que confirma lo inconfirmable. Que no es obra de los vaivenes de la vida.

Porque dos amantes de esta calaña no pueden haberse cruzado por mera eventualidad. Porque tanta conexión, tanta complementariedad no puede ser banal. Me niego a creerlo, me niego a siquiera dudar de que si las cosas hubiesen sido distintas, aun así, no nos hubiésemos cruzado.

Y qué me hace pensar esto, claro dirán que es solo un simple amor, que es solo una simple pasión desenfrenada. Pero no, y es solo por cabeza dura que soy, y por tratar de explicarme a mi misma qué corno es lo que me pasa; que me animo a meterme en esta intrincada tarea de desenredar las idas y vueltas de nuestro apasionamiento.

Es querer un beso, para descubrir que no nos iba a bastar; es besarnos una tarde para darnos cuenta que necesitábamos más aun; es pasar cuatro días besándonos por los rincones de la ciudad para notar que un te quiero no alcanzaba (si, todo en sólo cuatro días, antes jamás nada), y luego, sólo a uno o dos días sentirnos insatisfechos con ese te amo que ahora suena tan vacío.

No bastaba con destrozarnos los labios, los cuellos, las manos, un pantalón, quién sabe; no, nada era suficiente. Ni hacer el amor una y otra vez, ni volver a hacerlo. Ni dormir por horas, ni mirar el cielo por días, ni volar con nuestras fusionadas imaginaciones por años luz.

Ya nada basta, y aunque suene enfermizo esto es lo que a estos dos amantes, del montón jamás, ocultos en la selva de cemento, bajo arbustos, o bajo la mirada desinteresada de todos; todo esto es lo que les pasa.

Y la verdad, es que me gustaría darle un cierre, un menudo final a esta historia, pero es que tengo tanto miedo, de que por algún motivo, mi final influya de modo negativo en la vida de estos amantes.

Por lo que me contentaré con decir que en un beso sobrenatural, de estas dos bocas que se buscan, y encontrarían hasta en la oscuridad mas profunda, sin despegarse un céntimo, pasaron los días, los meses, los años; y el tiempo se fue llevando cada una de las tejas de su refugio, y así los tirantes y vigas y capas de pintura y capas de azulejos y capas de cemento y cerámicos y maderas y papeles y polvo y muebles y ropas y capas de piel y cabellos y así las pestañas y ojos, sus mejillas y narices, y sus manos quedáronse etéreas, al igual que sus cuerpos, pero siempre contenido ese instante en un eterno beso, al reparo de una cortina de seda.




Cuando terminó de escribir se sintió tonta y feliz, estaba orgullosa de haber podido expresar lo que sentía del modo más acertado que podía imaginar. Sabía que nunca podría ser fiel a la realidad, incluso pretender tan cosa constituiría una falta de respeto a sus sentimientos.

No se dio cuenta hasta mucho después de su contradicción, al dejar de hablar en tercera persona, y en un fallido cuasi conciente, usar la primera. Es que tenía tantas ganas de gritarle al mundo todo lo que guardaba en su pecho, antes de empezar a elevarse lentamente por acción del aire que rellena a los enamorados, que les infla el pecho y los suspende a centímetros del suelo. Así que se inventó un público ficticio, al que sí le interesaba comprender su historia, el mismo que la escuchaba siempre hablar frente al espejo.


Pero el mundo no quería escuchar, había que guardárselo, agarrarlo bien fuerte y meterse la mano en el bolsillo, para que no se escape, para que no se vea, para que no se oiga.


S - Part IV

Se recomienda leer primero la entrada q está por debajo (I. Part III)

Debo hacer una salvedad en este punto, si todas las partes previas han de estar mediocremente narradas, esta es la peor; describir la angustia es imposible, dado que no hay sentimiento más inabarcable. Por lo que recomiendo que intenten apelar a sus propias vivencias, para lograr encarnar lo mejor posible este relato.

Ella llegó a su casa, tarde debido a los besos secretos. Hoy había tocado Plaza Moreno, y él había perdido la billetera con el DNI adentro; aún así le mandó un mensaje para contárselo mientras ella viajaba en el micro de vuelta a casa, el tono del mismo era calmado y con un tinte jocoso. Era el efecto del embelesamiento que su repentina unión les había provocado, en el que estaban sumidos, inmersos en un líquido viscoso y dulce que les deformaba la visión de la realidad que los circundaba. Tal vez vieran todo más claro en realidad, sin detenerse en las grandes masas de cosas de las que la gente se queja, viendo sólo los detalles que dan color a la vida, pero que nadie nota, acentos ocultos en grises dominantes y nubes de humo que se les subordinan.

Tanto era lo que se dejaban llevar estando juntos, que esta historia que les cuento logra contagiarme y me voy por las ramas, y como les iba contando ella llegó a su casa. Radiante, intentando ocultar toda esa felicidad que la embriagaba. Allí la aguardaba su madre con un interrogatorio preparado, una cara dispuesta, un tono de voz ajustado a las circunstancias y un discurso ensayado.


-¿Estas con él?

-¿Qué?

-Decime la verdad. ¿Estás con alguien? Me lo podes contar, ¿Sabés?

-No estoy con nadie mamá.

-Sabés que entre cada relación lo mejor es darse un tiempo, además, las cosas entre gente del mismo rubro, por así llamarle, no suelen funcionar, vos tenés que buscarte un médico, un abogado… no se…

Ella respondió con su mejor cara de culo, odiaba a los abogados, los médicos le parecían aburridos, y su madre había dado en la tecla. Sin embargo logró evadir la situación por un rato.


-Estoy muy dolida- con los ojos vidriosos- ¿Sabés? Estoy muy mal, siento que fracasé con vos.

Los ojos de ella se hacían cada vez más grandes.

-¿Estás con él no?

-Si.

-¿Por qué? ¿Qué le viste?

-¿Querés que te diga? - su madre asiente - ¿Me vas a escuchar? – Vuelve a asentir y atina a abrir la boca, ella responde cortándola- ¿Te vas a callar y vas a dejar de decirme esas cosas que solo me lastiman?

-…

-Yo sé que no es el príncipe azul, soñado y perfecto, pero me hace tan bien, tan bien. Nunca fui tan feliz con alguien. Y sé que es pronto, y la verdad es que yo tampoco me lo esperaba.

La interrumpe - Pero, ¿Por qué? ¿Por qué con él?

-Es que se dio, ni yo me lo esperaba. – Ella está siendo sincera, lo menos sincera que puede en realidad, si dejase salir la verborragia de frases que tiene atragantadas para describir lo que siente, a su madre sólo le llegaría un vómito empalagoso e indescifrable; debe esforzarse para ponerlo en palabras que la lógica y razón (de la gente común) entiendan.

-No lo entiendo.


-Sabés que yo no te veo tan bien como vos decís.


-Yo le veo algo raro, tu papá dice lo mismo, no soy sólo yo.


Él nunca se equivoca, era la frase pronunciada por su madre que a ella le resonaba en la cabeza.


-Le veo pinta te explotador.


-¿No te hace nada?

-¡¡No!! No es un loco como el de acá al lado.


-No me gusta ese chico, con mamá no sabemos si escuchas lo que te decimos o si te entra por un oído y te sale por el otro.


-¿Te pensás que te decimos las cosas porque te queremos ver mal? ¿Que te odiamos? ¿Que te queremos lastimar?


-Tiene algo raro, y yo voy a averiguar qué es. Aunque vos no te enteres, voy a averiguar.


Él se queda a cenar, papa se levanta de la mesa y no cena.

Él se queda a cenar, papa no cena.

Él se queda a cenar, papa planta cara de culo y no cena.

Papá no cena.

No cena.

No.


Esas cosas resuenan en la cabeza de ella, poco a poco van cavando túneles en su mente, las ideas son sembradas, como miedos infundidos.

Decisiones sanas, dos mundos separados, sus padres no sabrán más nada de él. Aunque esas decisiones suelen jugar en contra.

Qué importa cómo jueguen, ya no importan, nunca importaron y no volverán a importar.


I - Part III


Se recomienda leer primero la entrada q está por debajo (R. Part II)


Besos, besos y mas besos; estaban tan enamorados que no sabían ni por qué calles caminaban. Y si caminaban más de una cuadra sin detenerse, había que hacerlo a la mitad de la siguiente para seguir besándose. Cualquiera diría que era una relación de idiotas, hasta de carácter enfermizo, a ella no le importaba, a él tampoco.

Se besaron bajo el Teatro Argentino, abrigados por el viento helado, con sus bocas gastadas y ardientes por el roce, con el gusto del otro contaban parejas en su situación, o que pretendían imitarles. Falsos plagios de una relación para la que el mundo, aún hoy, no se halla preparado.

Y las horas que se detenían, alargando ese beso que esa vez debía ser el ultimo, esta vez sí me voy, es que llego tarde, es que uno más, pero ahora sí, ya me voy, bah me fui.

Y sus ojos se buscaban, se buscaban y se encontraban; y no era incómodo, se mostraban tal cual eran, y hasta llegaron a mirarse a ambos ojos a la vez.

Y los días pasaban, y en cuanto estaban solos sabían que todo era una excusa silenciosa en complicidad para buscar un nuevo refugio para comerse a besos, para estar unidos en cuerpo, como sus almas les indicaban que era necesario; estrictamente necesario, se necesitaban, necesitaban fusionarse, necesitaban volver a ser uno, como en otras vidas, tantas otras vidas.



-¿Viste qué loco?

-¿Qué cosa?

-El hecho, o sea, quién dice que nosotros estamos abajo y ellos arriba.

-¿De qué hablas?- sin exasperarse en lo más mínimo.

-Del mundo- ella ríe, como notando que no fue clara en ningún momento- quién dijo que el globo terráqueo va así y no al revés. Es decir, que en realidad todo el universo lo estamos viendo al revés y que los anillos de Saturno se miran del otro lado.


-Me veo reflejado en tus ojos- le dijo él y ella sintió como le cambiaban de color, como si fuesen dos caleidoscopios.


-¿Las hormigas tienen distintas duraciones del día? Porque, pobres hormiguitas, tan chiquitas y 24 horas para caminar.


Y él le decía- la tierra es elíptica y hay momentos en los que está más cerca del sol, ¿por qué no hace la misma temperatura en toda la Tierra a la vez? ¿Y si la luna gira a destiempo con la tierra por qué siempre esta ahí? ¿y las nubes giran o están estáticas? ¿y la tierra es la q gira? ¿Sí me ato a mil globos inflados con helio, y me suspendo en el mismo lugar, sin ser afectado por el viento, veo como gira la tierra?- Se excusaba diciendo -no soy tonto, es que no creo en ciertas leyes que nos mantienen fijos acá... Yo sé que de algún modo se puede flotar, no volar como superhéroes; pero poder permanecer fuera del control de esas cosas, sentir la infinidad.


El hecho de que él no entendiera sus respuestas científicas provocaba en ella que lo amara más y más, en el ahínco de explicarle realidades tan mediocremente demostradas; así como él intentaba mostrarle que las estructuras a veces son de chicle, y es uno mismo el que les da firmezas falsas; que no importa lo que digan “los que saben”, siempre y cuando, cada día crezcamos un poquito más.



R - Part II

Se recomienda leer primero la entrada q está por debajo (W. Part I)



El pasto estaba seco, había viento y ella simulaba dormir, con los labios cuidadosamente humedecidos y una sutil trompita, esperando a que él diera el primer paso. Nadie los miraba, o eso sentían, nada los presionaba; el se animó. Fue torpe y fugaz, y ella trató de no inmutarse. él se corrió de súbito, debatiéndose entre esperar un golpe o una sonrisa. Para su satisfacción, ella le devolvió lo segundo.

Se miraron, sus cuerpos aun sentían la electricidad de aquel beso correr por sus extremidades y enroscarse en sus panzas. Era como si (casi) todo el universo hubiese conspirado para que sendas bocas se hubieren cruzado en viajes tan disímiles. Ahora estaban ya relajados, todo nerviosismo inconciente se disolvía en aquel encuentro.

Se miraban y se sentían felices, idiotas y felices. Algo tan silenciosamente premeditado había concluido tan bien, las dudas evacuadas, ya no había velos que obstaculizaran sus vistas. Se veían en foco en un mundo borroso.

El hombre tenso que pasaba en su auto, con el estrés en los bolsillos de su traje, siquiera volteó a ver la simpleza de dos niños sentados como chinitos, unidos por sus mangas (las manos de ella dentro de las mangas de él, las manos de él en las mangas de ella), contenidos en un circulo de cemento amarillo.

Otros habrán pensado, qué tontos estos jóvenes de hoy en día. Ya no importa, nadie lo hubiese podido apreciar verdaderamente de todos modos. Y aún así, eso no importaba, y ya no importa y no volverá a importar.

W - Part I



De poner el título o una imagen es posible que termine por arruinar la subjetividad de algún interesado si lo hubiera; me limito a dar la primer letra del título. Y a decirles, que de algún modo ya les conté el final.




Arrodillados en el piso del baño

-Dale cerrá los ojos.
-No, vos cerralos.
-¿Dale! Pero cerralos vos también.

Risas nerviosas

-Dame un beso.
-Jaja -tensa- no sé donde la dejé. Acá está.
-¿Estás lista?
-Ehmm no… sí, jaja.
-Dale tonti.

Con los ojos apretados

-¿Donde está tu brazo?
-Dame el tuyo.
-No vayas a errarle.
-Vos tampoco.

Respiran hondo, relajan los párpados.

Se mueve, -tengo miedo-
-Te prometo que trato de hacerlo bien.
-¿Trato? ¿Cómo trato?
-Dale Bobis.
-Tengo miedo de que me duela.
-¿Acaso importa? Ja (risa irónica).
-Bueno, pero no seas blandito, hacelo bien, de una.
-¡Dale!- Sus parpados se contraen.

Le tiembla el brazo al sentir el frío, lo corre indecisa, casi por impulso.
Él está relajado, no espía en absoluto.

-¿Querés o no?
-Sí, te dije que estoy nerviosa nomás.

Vuelve a apoyársela en la muñeca, ella tiembla al sentir el roce suave.

-Dale de una te dije, mirá, así.- Nunca la había despegado del brazo de él.

Él sigue su ejemplo.

Se abrazan, siguen con los ojos cerrados, ahora más tranquilos.
Sólo el piso fresco bajo sus piernas. Él con la remara de ella, nada más; ella en bombacha y las zapatillas de él, nada más.
El calor comienza a deslizarse por sus cuerpos, baja por sus piernas. Se amontona en el piso. Un corazón se dibuja lentamente bajo sus cuerpos que se inclinan embotados, sumidos en el éxtasis de una pasión sin fronteras.

Quedan recostados, mirándose con los ojos cerrados. Tanto se han visto por dentro que la vulgaridad de mirarse del modo mediocre resultaría un insulto al sublime momento.

Poco a poco sus cuerpos comienzan a mecerse, primero en realidades efímeras, luego en sueños superfluos.

El logra posar su mano sobre la mejilla de ella. Apenas logra mover las yemas de sus dedos, acariciando la lágrima que cae moribunda por su perfil. Ella lo siente como si le estuviera tocando el alma. Una esfera de paz los rodea.

Las respiraciones, antes agitadas, se tornan cada vez más lentas.

La imagen que siempre soñaron se ve desde el techo.

Sólo llegó a mi mente

Llega un momento en el que todo es tan común, tan común

Y ya no quiero decir mas nada

Tengo miedo de contarte el final

De arruinar la sorpresa

Que oculta este cuento, no de hadas precisamente

No de brujas

De caminos

De una meta común

Vas a llegar, de una u otra forma

Vas a terminar

Acá nadie gana

Acá todos perdemos

Basta de decir que vaya a hacer la cama Sheila

Me gustan las manzanas arenosas, las bananas casi verdes y las uvas peladas.
Opino que Berisso debería ir con V
Cuando era chica tenia amigos imaginarios, dos a falta de uno; Clicli y Cloclo, eran unos garabatos de líneas negras, rellenos con color en algunos lugares (cloclo amarillo y clicli de rosa)
Una vez aparecieron alfileres en mis zapatillas y mama nunca me creyó que yo no fui quien las puso ahí
Odio el numero cuatro
No me gusta el marrón
Titanic me da miedo, es más, estoy segura de que en mi vida pasada estuve ahí
Amo los damascos y odio los duraznos
A mama nunca le dije mama, primero fue tetá y después Sheila
Mi dibujo favorito de la infancia era la “ballena Josefina”, del que nadie de mi edad se acuerda porque lo dejaron de pasar cuando yo tenia 2 años y medio.
Yo fui la que lleno de perfume la muñeca de porcelana, y todavía creen que fue lucia
Muy seguido se lo que va a decir la gente antes de que lo diga
Duermo tapada hasta el cuello cuando estoy sola
Cuando no hay nadie canto a los gritos por toda la casa
Y si me aburro y encuentro las pinturas me hago maquillajes artísticos
No entiendo a la gente q es mala, no lo entiendo sencillamente
Me gusta comer con las manos, hay días q tengo retrocesos madurativos y como hasta el puré con las manos
No entiendo por que siempre en las pelis yankees papa Noel reta a los nenes por no lavarse detrás de las orejas
Mis papas no me dejan beber alcohol, jajajaja, es verdad!
Mi sueño es que haya un jamón (cocido, obvio) colgado, y tomar carrera y colgarme de un mordisco.
Mi única amonestación fue por ir en diciembre con equipo de educación física un día q tocaba uniforme
Por las mañanas no me peino
No desayuno si no me lave los dientes
Cuando era chica le gaste todas las microfibras de colores a mama dibujando muñecas sus vestidos de encaje
En el jardín y primeros años de escuela solo me gustaban nenes rubios de ojos celestes
Mama debe haberme preguntado al menos 5 veces si era lesbiana… aun no lo entiendo
Cuando murió mi perro fue lo peor que me paso en la vida
Hable a los 7/8 meses
De peque me gustaba hablar por el portero, tenia unos monólogos re locos
A los 2 años estaba enamoradísima de Bruno Díaz, y le tenía pánico a Spider Man (o el hombre araña, como se decía en esa época)
Le tengo miedo a las mariposas
Papa me dormía en brazos y me cantaba una canción que había inventado “el pollito de papa”
Mi tía era mi idola, después se caso con un idiota que la tiene sodomizada y ya no existe.
Mi abuelo es cuerpo, ya no mas espíritu, hace años q tiene los ojos como una muñeca con la que jugaba de chiquita, que los tenia verdes gastados, como mohosos e inexpresivos.
Los mil ladrillos, el mejor juguete.
Hablando de juguetes tengo una terrible colección de bolitas, a quienes dividía de acuerdo a su tipo y formaba distintos clanes y familias. Las transparentes brillantes eran las de la realeza, mientras mas puras mayor el rango, estaban las comunes que eran el pueblo y había unas que eran las galácticas que vivían lejos; también tenia unas familias de bolones y de las chiquitas chiquitas, que eran familias groxas pero no de la realeza; que locura dios! Le vaciaba todos los alhajeros a mi abuela para ubicar las familias.
Con mi abuela hacíamos dibujos de nenas, yo le sacaba punta a los lápices y esas eran las polleras.
El primer libro de imágenes que me fascino, desde antes de tener memoria, fue el de las pinturas de Giorgio de Chirico, y me pobre abuela me inventaba historias en base a los cuadros.
No me gusta el helado de chocolate
No soporto tomar remedios bebibles
No necesito de sustancias para volar muy lejos
Me agarre varicela a los 3 y medio años y lo contagié a Lautaro que tenía 15 días, mi mama casi se muere.
En el terreno de la esquina de casa había un caballo, que yo pensaba que era mio, al cual bauticé "Peluquero"
No vi Star Wars.
No me cabe la gente que usa pieles, salvo zapatos de cuero
Y AMOO LOS FIDEOS FRIOS

Coliflor que pica

Estaba mirando por la ventana, sin mirar; los vidrios nos dejan ver grandes masas de valores y colores si no estamos enfocando. Hasta que algo se mueve a lo lejos, enmarcado en el rectangulo de uno de los vidrios que conforman la ventana que da a la calle.

Allá lejos el abuelo, lejano él y su tiempo. Moviéndose lento y desvencijado. Enfocar ahí me hace mal, lo evito, sabiendo que dar vuelta la cara a la la pelicula que sigue siguiendo no va a cambiar nada.

Y el realismo magico habría de quedarse corto con esta situación magicamente irreal; cuando un picaflor revolotea fuera de foco en el lugar exacto donde a lo lejos esta el viejo. Parecia decir, mirame acá, enfocame. Y no pude evitarlo, y ahí se quedó hasta que después a lo lejos ya no había nada.

A donde llegar? a donde parar?

A donde llegar? a donde parar?

By Marianoo Van Gelderen

By Marianoo Van Gelderen

Follow me!!!

datos curiosos o tal vez no...



http://www.flickr.com/photos/petitebombe/

http://www.fotolog.com/petitebombe


Me pregunto... si sos vegetariano y en un cumpleaños haces todo un zoo de chizitos y palitos, ¿te los podes comer?
porque, si bien son de maiz... en esencia es un pato o un perro o un elefante... pensalo... decime... q pensas?


dejen comentarios guachines =P

y recuerden, NO ESCUPAN PARA ARRIBA
también podría decirse: más vale pollo en mano q garzo en la cabeza (?)



Films by the GripA

  • Human Trafficking/ Tráfico Humano
  • Tideland/ Tierra de Pesadillas
  • Wristcutters: A Love Story/ Pasion suicida
  • The Darjeeling Limited/ Viaje a Darjeeling
  • P.S. I love you/ P.D. te amo
  • across the universe
  • the science of sleep/ soñando despierto/la ciencia del sueño
  • donnie darko
  • innocence
  • quién quiere ser millonario?/ Slumdog Millionaire
  • vicky cristinna barcelona
  • he is just not that into you/ simplemente no te quiere
  • good bye lennin

Pelis para ver (escucho recomendaciones)

  • Ken Park
  • KIDS
  • Requiem for a Dream
  • Fightclub
  • Mulholland Dr.

Psicodelia

Psicodelia

PONELE